Hechos documentados
El Estatuto de los Trabajadores establece que la duración máxima de la jornada ordinaria será de cuarenta horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual.
Fuente: Boletín Oficial del EstadoEl proyecto de ley aprobado por el Consejo de Ministros el 6 de mayo de 2025 reducía la jornada máxima a 37,5 horas y, según el Gobierno, beneficiaría a 12,5 millones de trabajadores: 10,5 millones a tiempo completo y 2 millones a tiempo parcial.
Fuente: La MoncloaEl 10 de septiembre de 2025 el Congreso aprobó las enmiendas a la totalidad de PP, Vox y Junts, con el apoyo de UPN, por 178 votos a favor y 170 en contra, y el proyecto fue devuelto al Gobierno.
Fuente: Europa PressSegún las medias anuales de la EPA del INE, los ocupados trabajaron de media 31,7 horas semanales en 2025, frente a 34,1 horas en 2015.
Fuente: Europa Press (datos de la EPA, INE)
Lo que dice cada lado
Argumentos públicos a favor
España no trabaja como en 1983: la productividad ha crecido un 53% mientras el salario real de los asalariados solo un 22%, por lo que hay margen para reducir la jornada sin bajar sueldos.
Lo sostiene: Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo (Sumar) · fuente
La reducción a 37,5 horas es un primer paso hacia la semana de 32 horas, y bloquear su tramitación sin permitir enmiendas es «de muy poca calidad democrática».
Lo sostiene: CCOO (Unai Sordo) y UGT (Pepe Álvarez) · fuente
Argumentos públicos en contra
La jornada debe ajustarse a cada sector mediante la negociación colectiva; fijar por ley un máximo por debajo de lo pactado «va a acabar por dinamitar» esa negociación y tendrá un grave impacto en las pymes.
Lo sostiene: CEOE · fuente
Los autónomos, ganaderos y pequeños empresarios no podrían asumir el coste de reducir la jornada dos horas y media a la semana.
Lo sostiene: Junts (Míriam Nogueras) · fuente
Trabajar menos y cobrar más exige primero aumentar la productividad, con diálogo entre sindicatos y patronal: «No empiece la casa por el tejado».
Lo sostiene: Juan Bravo (PP) · fuente
Recogemos argumentos expresados públicamente y los atribuimos. Que un argumento aparezca no significa que sea correcto, ni que ambas posiciones tengan el mismo respaldo de evidencia.